jueves, 19 de julio de 2012

Mejor no hablar de ciertos temas



Por éstos lares, los fríos congelantes nos están dando un respiro. Porque sino, el invierno se hace demasiado largo, demasiado...
Recostada en mi sillón azul preferido, a la hora de la siesta, de pronto me acordé de mi buena amiga.
Me dije: - Porqué no hacerle una visita?
No soy de caer de improviso, así que la llamé.
Nuestra amistad, en una época sólo fué nocturna, o mejor dicho: "De la noche".
Ella me cuidaba las espaldas, y yo a ella. Siempre de un modo muy discreto.
Nos observábamos muy de lejos en los boliches, y siempre estabamos atentas a cualquier ayuda que la otra pudiera necesitar. Pero nunca estábamos una junto a la otra, siempre a lo lejos.
Nos saludabamos a la entrada, y presentabamos nuestras respectivas "responsabilidades", ya sea: "Novia", "Amante", "Circunstancia" o "Accidente". (así solíamos catalogar a nuestras compañías, era una especie de código).
Han pasado muchos años. Hoy por hoy, ya no catalogo compañías. Respeto mucho a las personas con las que salgo, y por cierto que tampoco salgo casi nada ya...
Nos divertíamos mucho en aquellos tiempos, cuando se armaban trompeaderas entre tortas; ahí sí, siempre estábamos una pegada a la otra. 
La llamé a su casa, y no me sorprendió que aunque hacía muchos meses que no nos veíamos, fué como si hubiera sido hace un rato que dejamos de hablar.
Me dijo: - Ahora tengo que salir, pero en un par de horas venite para acá.
Y eso hice.
Desembarré un poco mi moto, y antes de ir a su casa, pasé por un drugstore.
Compré una lata de cerveza y una de gaseosa, unas papas fritas y chicles. 
El menú estaba arreglado. 
Cuando llegué a su casa, me recibió con un fuerte abrazo, me sorprendió que se había cortado el pelo, mucho más corto que antes...
Si bien ni ella ni yo somos de hablar demasiado, ésta vez, sentí que teníamos mucho de que hablar.
Me contó un poco de su salud, de sus recientes "accidentes" y de que se había enamorado hacía poco, pero aún así, ella está sola. 
Y yo "casi".
Ella estuvo con una chica 3 años, y yo llevo otros tantos, pero no importa que tanto empeño podamos poner en la misión, el amor siempre se va (como dice éste muchacho Arjona)

- ¿Como puede ser?, me dijo casi al borde del grito.

- Y mirá... le dije, yo soy de la idea, de que todo se va al carajo, cuando empezás a convivir. 

- Pero se supone que... 

- Ah noooo! dije. No se supone nada. Ahora resulta, que todo se volvió un despelote y me asfixio.
Y tiró la bomba atómica:

- Cómo carajos hacen los heteros? (su cara era entre poker y susto)

- No sé!... nunca fuí hetero. Pero Supongo que la caretean perfecto. Yo no creo que ellos se lleven a las mil maravillas toda la vida, lo que pasa es que tienen una alfombra más gruesa para esconder los kilombos y toda una familia atrás que los apaña.
En cambio nosotras estamos solas, si la cosa no va más, estamos en la calle. Por eso se nota más. Bah! creo! 

 La ultima vez que conviví, ya al final, la loca se engachaba con cuanto chongo se le cruzaba por delante. Y eso que yo vivía para ella, laburaba y toda la plata la traía a casa. Explicámelo.
Empezó a joder con el tema de que yo no estaba nunca, y me terminó forreando.

- Lpm! ¿Cual será el secreto para la convivencia en paz y que dure? (la charla se me estaba transformando en un enigma imposible de resolver...) 

- Al principio, los primeros años, todo joya. Y después, no importa lo que hagamos o dejemos de hacer, se va todo a la mierda y: "Que pase la que sigue, osea : "NEEEXT"...

- ¿Será porque la escencia de la mujer es ser "histérica" (sea femme, chongo, o todas las combinaciones habidas y por haber) y por más que lo intentemos, dos "histéricas" es imposible que sobrevivan una convivencia? 

- Ya te salió la psicóloga de adentro eh!, dejate de joder... mejor pensemos que es otra cosa, porque sino... No hay solución!

- ¿Como se puede eliminar el "histerismo" de una mujer?

Y la charla prosiguió toda la tarde. Hicieron falta unos sandwiches y unos mates para alimentar nuestros cerebros que no paraban de pensar cosas extrañas.
Esa noche soñé con aparatos inventados para detectar el grado de "histeria" de las mujeres, para saber si son "aptas" para una convivencia.
Me desperté transpirando y asustada a las 3 de la madrugada...

    Besotes a todas!!!
            
           

martes, 17 de julio de 2012

Un tranvía llamado "olvido"


Me desperté ésta mañana y no estabas en mi cama. Lo deseé por unos instantes y luego me dí cuenta que me sentía bien con tu ausencia.
Irme a dormir por las noches y que tampoco estés, ha pasado de ser una sorpresa a una tranquilidad.
La convivencia siempre fué difícil.
Tenemos hábitos y gustos completamente opuestos. Al principio creímos que íba a ser fácil ceder algunas preferencias para darle a la otra la posibilidad de estar bien. El correr del tiempo nos demostró lo contrario.
Últimamente la lucha por los espacios de la casa era una guerra sin cuartel.
Y dijimos: - Podemos con eso!
Y tratamos... y tratamos...
Al parecer, me he vuelto un ser demasiado solitario y amante del silencio, el estudio y la concentración.
Han empezado a molestarme cosas, como la televisión las veinticuatro horas prendida a todo volúmen.
Siento que ya no puedo, o mejor dicho, no tengo ganas de ceder.
Quiero mis espacios de soledad, necesito silencio para poder pensar.
Ya no tengo ganas de estar como "maleta de loco" todo el día, siguiendote en lo que se te ocurre hacer.
Quiero manejar mis horarios.
Con vos todo es una eterna danza de horarios.
A las 8 levantarse, a las 9 desayuno, a las 10 ir a hacer compras, a las 11 ordenar la casa y lavar platos, a las 12 empezar a preparar el almuerzo, a las 13 almorzar... y así todo el día.
No encuentro tiempo para escribir (tengo trabajos pendientes sin poder terminar); no puedo leer los libros que quiero; no puedo completar el segundo capítulo de mi novela...
Los días que estamos juntas, se me está haciendo complicado.
Y lo peor de todo, es que he empezado a pensar en alguien más.
He hecho todo lo posible para que no me pase, y me pasó.
No sé cómo se hace marcha atrás, o cómo se arregla todo ésto.
Lo único que sé, es que es un alivio para mí, abrir mis ojos a la mañana y no encontrarte.
Y tener todo el tiempo disponible para mí.
Hoy recordé lo mucho que me gusta prepararme el desayuno, usar platitos chiquitos y llenarlos de galletitas. Recordé que adoro el cereal con yogur de frutilla y un chorrito de sprite...
y también me dí el gusto de hacerme unas tostadas que se pasan de oscuritas y que vos nunca me dejás comer.
Me puse mis joggins con agujeritos! y me llevé la bandeja al escritorio!
Hace rato querés tirarme esos joggins que adoro, y yo los ando protegiendo en todos los armarios para que no los encuentres.
Hoy estuve hecha una salvaje jajjaa!
Leí unos capítulos de filosofía a mis anchas, y se me ocurrió éste post.
Vos me decís que nadie va a soportarme con lo aburrida que soy, pero yo hoy me divertí.
Gracias por no estar!
Ojalá mañana se repita... (aunque no creo tener esa suerte) 

        Besotes a todas!!!

                 

lunes, 2 de julio de 2012

Ya no importa...


Como no podía con la tarde entre mis manos, me dejé llevar, hacia cualquier lado, de tu mano, o tras tus pasos... ya no importa.
Inventamos un pic nic citadino, un remanso de vidrio y de cemento.
Algunas horas, sólo vos y yo, intentando encontrarle explicación a la nostalgia, mudandonos a vivir en los cuadros que veíamos, poniendole palabras a un intento de bucear por nuestras almas.
Una tarde serena. Las pócimas de paz, eran tu Coca y mi Sprite, las obleas de frutilla que compramos hacían las veces de testigos de un sinfín de miradas y abrazos que llegaban a la mitad y se morían de vergüenza.







Éste cuadro particularmente me fascinó. Caminé por ese sendero interminable, y me colgué de esas nubes de invierno... ese frío se metió en mis huesos, casi es la representación de un sueño recurrente.
Al final de la tarde, te acompañé a tu casa y me llevé una sonrisa de regalo.
Aposté a un reencuentro sin segundas intenciones, y nos traicionaron las lágrimas al despedirnos. 


         Besotes a todas!

              

domingo, 24 de junio de 2012

Utopía


"Y lo que yo necesito es un amor, muy suave, muy poco invasivo, muy que mantenga su propia distancia y respete la mía, que no necesite atosigarme con mensajes de texto, que no me pregunte de donde vengo y a donde voy, que tenga su cabeza ocupada con cosas interesantes y no esté pendiente de mí todas las horas del día; que me permita extrañarla de vez en cuando, que tenga su independencia y fomente la mía. Que no busque dominar mis espacios, ni controlar mis tiempos, ni encargarme tareas para realizar.
Que no sea dependiente de la rutina, que con su imaginación me lleve lejos y me haga respirar aire puro cada vez que la vea..."

Escribí todo ésto casi sin pensar, sólo agarré un papel y volqué todo lo que sentía, y a la vez, me pregunté porqué las mujeres (o al menos todas las que yo he conocido, que no son pocas) tienen esa cosa de: "Te espero para almorzar? a que hora te viene bien?" o "Por donde habrás andado...?" o "Cuanta alegría, que cosa linda te pasó hoy?" o "Ésta noche, dan una peli de miedo en cinecanal, pero no la quiero ver sola, venís?" (yo pienso: a mí también me dan miedo las de miedo! Uff!, que te hará pensar que no?)
Primero que nada, cuando será el día que me den el tiempo para tener ganas de invitarlas yo a almorzar? (Seré yo la lenteja?, menejan tiempos que no manejo? Por jebússs!)
Que a qué hora me viene bien?, y...depende... (mejor lo que pienso me lo digo para adentro, no sea cosa, que me quede sin almuerzo! tampoco la pavada...)
... Sigamos con el tema de la alegría.
Es bastante improbable que anoche haya soñado con Minnie Mouse en bikini, y se me haya dibujado una sonrisa el domingo a la mañana.... Entonces?, entonces mejor ni preguntes, o te voy a tener que dar los 3 motivos principales por los que sonríe un chongo:
1- una mujer
2- una mujer...y
3- (por si quedaban dudas)...una mujer!
Tretas de dominación hay a montones. Artilugios de invasión les sobran. 
Y nada más bonito, que saber que me esperan en alguna casa... y que con todo el cariño del mundo están cocinando para mi.
Un ataque de mimos al llegar, y... casi se te quema el estofado!!!
Una tarde tiradas al sol, en el predio de la virgen, leyendo diario: "Los Andes" y disfrutando de unas "medialunas" caseras y un té de cedrón. 
Que: "Por donde he andado?"... he andado por júpiter... pensando en vos...

          Besotes a todas!

                   

sábado, 19 de mayo de 2012

Un asunto muy personal


Es el final del día. Voy en el último colectivo antes de la hora pico. Antes de que todo empiece la cronometrada marcha de regreso a casa. Me siento como un conejo gris escapando del cazador. Escapando de las primeras luces que los negocios del centro encienden al caer la noche, huyendo del "enjambre" humano que pretende apurar los últimos minutos del viernes, como haciendo fondo blanco con los segundos que les quedan. 
Busco un asiento solitario, junto a la ventanilla, y nuestra última charla viene a mi memoria.
Habíamos debatido por horas la noche anterior, sin llegar a ningún puerto. Quizás sea mi tozudez, quizás sea tu empecinamiento, tal vez el cansancio, tal vez lo difícil del asunto... no lo sé.
Todo comenzó anoche cuando me hiciste la pregunta para saber lo que me pasaba. Mi silencio éstos últimos días ha sido de hielo, lo reconozco.
Vos, siempre con chistes, y con mucho ingenio has intentado hacerme hablar sin éxito.
Hasta que te decidiste anoche y lanzaste la pregunta, como si fuera una pelota lanzada al agua.
Yo no quiero regresar sobre el tema, fué mi respuesta.
Me diste un beso, y fuíste a buscar algo para sobornarme.
Un alfajor?, preguntaste. Movías ese alfajor de mousse de chocolate en tus manos como si fuera una llave mágica que está a punto de hacer salir lo que tengo guardado en el pecho.
Acompañaste todo ésto con un bailecito al estilo trencito, que me hizo sonreír como una boba, mientras te acomodabas en tu sillón preferido del living.
Cuando eso ocurre, es que la charla va a ser intensa.
Una vez sentada yo, te miré a los ojos y disparé:
- Me negaste tres veces como lo hicieron con Jesucristo, Lpm!
- Vos no sos Jesucristo, y no está bueno que se enteren quién sos, dijiste.
- Ah no?! y que me presentes como a una desconocida, tampoco está nada bueno, te lo advierto, dije con los dientes apretados.
- Es que me da miedo, respondiste. Miedo de que te digan cosas... ésta señora es muy "ácida", y muy "chusma".
- Queee?! Que se atreva! Maldita sea! y se va a dar cuenta el error que comete.
- Prefiero que seas sólo "alguien", delante de la gente. Dijiste testarudamente.
Y yo me enfurecí. Y desde ese momento, no pronuncié ni una sóla palabra más.
No pretendo hacer apología de la lesbiandad, sólo no quiero negar ni quién soy, ni el vínculo que nos une, si es que las preguntas llegan a tanto. 
Se sumaron a mi memoria otras tantas situaciones absurdas de los días anteriores y me quedé mirandote con cara de nada.
Empezaste una disertación sobre la clase de gente, los lugares y los momentos en los que dirías quiénes somos, o lo QUE, somos en realidad.
Maldije tu cobardía, y me sentí un juguete plástico made in Taiwán, al que olvidarías sin remordimientos delante de determinada gente.
Después de tu discurso, puedo asegurar que yo no entendía nada, y se ve que se me notó, porque me diste una mirada casi piadosa y no pude más que sostenerla e irme a otro lugar de la casa.
El día de hoy he pensado que me agota ésto de "fingir" que no te conozco y no sé quién sos.
Todos tus planes para "despistar" a la gente me desconciertan y me parecen pateticos:
- Llegar siempre por separado.
- Nunca jamás, ni beso ni saludo al vernos.
- Según vos, tratarnos mal, ayuda a que no nos vinculen. Por ende, siempre tengo que aguantar que me trates con cara de poto delante de la gente.
A tal punto llega todo, que prefiero ignorarte.
Y lo peor, es que en casa, me tratás tan dulcemente, que mi cerebro, o será que soy lerda para los cambios, no alcanza a procesar tu forma de proceder.
Y todo ésto me jode, pero prefiero el silencio, porque no sé como más decirte todo lo que siento.
Me pregunto si hacés bien, y la equivocada soy yo. O tal vez estés en un tremendo error, y yo no sé como explicartelo.
Por las noches, tengo ganas de que te vayas a dormir a la cucha de los perros; y vos querés hacer el amor como si nada ocurriera.
Me pedís besos, abrazos y no sé cuanta cosa más. No dejo de pensar que has perdido el juicio, y que nos van a internar en un psiquiatrico dentro de poco (y por si faltara algo, te lo digo a cada rato, y te echás a reir!).
Me imagino, que en esos lugares hay mujeres que se creen Cleopatra, la reina Isabel, o la virgen María, y prefiero aguantar tus tonterías y que nos dejen en casa...
Siempre pensé que las mujeres me íban a volver loca, pero no creí que tan pronto! Fuck!

            Besotes a todas!

                     

martes, 8 de mayo de 2012

Jueves dos, a la madrugada...


Lo peor sucedió, vino la muerte en su carruaje antiguo, con ruedas de plata; y la invitó a subir.
Ella decidió emprender el viaje un extraño jueves de madrugada.
Se abrazó a una huella borrosa, y empezó a disfrutar de un paisaje color caoba. Todos los pasos para seguirla fueron inútiles, se perdió entre sombras justo cuando la noche estaba sacandose el piyama...
No dejó pistas, pero se llevó todo el cariño que le dimos, en una bolsa de cuero cuarteado.
Habitamos el abismo ese jueves, todos.
A las 6:00 de la madrugada, el día dos del almanaque se transformó en una enorme mandíbula que me atacó.
Sólo atiné a sentarme en la cama, después de recibir la noticia y llorar. Lloré por su vida, recordé su voz una y otra vez...
Con las manos temblandome y el cuerpo que no me respondía, me preparé un café, que me supo a arena; me vestí como pude, porque parecía que todo se inclinaba mientras que yo intentaba permanecer derecha.
Salí de casa, a tientas, con los ojos húmedos y el alma astillada, buscando amparo en el resto de la vida que seguía funcionando contra reloj.
Los rituales transcurrieron espesamente, con una exactitud que desentonaba con la pena.
Me despedí de ella, nos despedimos todos...
Al día de hoy, ya trancurrieron muchas horas, y yo todavía no consigo que el aire entre a mis pulmones de lleno.
Todavía tengo los hombros caídos y la boca seca, como si no hubiera bebido agua en meses.
Mi mirada se pierde y sostengo el dolor contra las cuerdas de un ring imaginario.
Quisiera visitar la casa de verjas blancas para traerla de vuelta, pero es una dirección que sólo ella conoce... y no va a revelarme detalles.
Me voy apoyando, despacito, en la rutina de todos los días, para poder seguir. Intento a cada momento, fabricar palabras que salgan de mi boca, porque se fueron todas.
Será posible mantener su compañía? 
Aunque más no sea quiero imaginar que está conmigo...

                   Besotes a todas!