Cansada de lidiar con gente disconforme con su vida. Personas a las que se les nota la amargura y el desencanto a primera vista.
Que de todo tienen envidia, que todo les ha salido al revés en la vida.
Siempre tienen esa mirada torva y especuladora, para ver en donde comete una un error, para aprovecharse y sacar ventaja.
yo no sé que está sucediendo, pero ultimamente, todas las personas que se acercan a mí son de éste tipo.
Se jactan de ser o de tener grandes cosas, y mienten, viven de una mentira tras otra.
No se aceptan, no aceptan sus propios errores, siempre están culpando a los demás de sus desgracias y para peor sienten la necesidad irrefrenable de hacer daño a cuanto ser se les acerca.
Esa gente, esas mujeres me ponen de pésimo humor.
No soporto la soberbia, y mucho menos el andar haciendo alarde de cosas que no son verdad, y que para su propia desgracia siempre termino descubriendo la mentira.
Siempre tienen comentarios ácidos, se nota su frustración a leguas. Hieden a veneno e intentan inocularlo con cada palabra que dicen.
Debo soportar a diario a un par de éstas féminas, y siempre estoy rogando no perder la compostura, ni la educación para tratarlas.
Me pregunto que las hace ser así? que cosa, les hace falta para vivir tranquilas y felices?
Respirar hondo y contar hasta cien millones me está quedando chico, creo que necesito otra estrategia.
Tengo todo lo que quiero y me hace feliz, tengo muchas motivaciones y además me gusta compartir lo bueno de la vida,
Siempre estoy haciendo bromas y tratando de tener la fiesta en paz. Pienso mucho antes de decir las cosas, y cuando las digo,siempre tengo en cuenta no herir los sentimientos de nadie.
Intento pensar siempre bien de los demás, no juzgar sin antes estar segura de lo que voy a decir.
Parece que todo ésto les causa urticaria, les molesta muy en lo profundo que yo carezca de problemas, y sea una persona optimista por naturaleza.
Me cansan! no soy agresiva, pero cuando ataco más vale que se alejen de mí. Ésto ellas no lo saben... creen que porque no digo nada, ni respondo a sus ofensas, no me doy cuenta... se equivocan... el vaso se va llenando y un día lo van a rebalsar...
Yo también puedo destrozarlas con mis palabras, pero en vez de eso, elijo ser tolerante, y construir una buena relación.
Creo que mi verdadero poder reside en poder elegir la paz por sobre la violencia.
Besotes a todas!
Y si yo escribo, me sumerjo en frases.
Me tengo a mí viajando por los dobladillos del recuerdo.
Alejo y acerco a mis ojos los hechos, para saber si son ciertos, o sólo son criaturas del jardín que han invadido mi lecho.
Está guardada en un cofre, bajo siete llaves, mi propia desidia.
Peino mis ánimos, como si fuesen trenzas, que me tocaron en suerte.
Y se me cuelga al cuello, y baila como una marioneta mi amada cobardía.
Si saco a otra hembra las ropas, se aburre. No es el caso, ésto no es la guerra.
O mejor dicho sí, ya casi todas son mis enemigas.
Por tu justa culpa, que enjugó mi rabia tantas veces es que las odio, a las hembras; no a la culpa.
Y rodeada de espanto, casi insomne de inercia, salto besos como si fueran precipicios.
Y lloro amarillo, azul y violeta; por mis cortas crónicas, que nunca llegaron a ser ciertas.
Presté las noches y las causas. Doné lo que decía y lo que quedaba de mis sueños.
Para que me entiendas, o no. Para que huyas o puedas contar en silencio los espacios.
Para yo poder decir que el ruido de tus olas, se ha enmudecido.
Porque en ésta historia cabemos todas; mi desidia, tu culpa y nuestras muertes.
Nunca dijiste más de dos veces las cosas que quería escuchar.
Nunca pude entender tu sentido del humor.
Nunca tanto fué tan poco a la hora de cobrar.
Y me voy. Y te vas.
Porque sin tu permiso, o con él, yo sé que puedo ser feliz.
Y voy a ser feliz a rayas, a lunares y en colores.
Voy a gritar de júbilo a las 16, a las 00 y también a las 22.
voy a entender lo que vivo de ahora en más.
Recordaré tus manías de vez en cuando, y lo mucho que me costaba sonreir y... respirar...
Besotes a todas!
El Inspector de policía William Monk paseandose por Great Windmill Street o buscando pistas por Shaftesbury Avenue, ha conseguido distraerme de mi poco afortunada racha de acontecimientos.
Leo y releo algunos capítulos que me gustan, porque es como llegar a mi propia verdad a través de sus interrogantes.
Hay cierta exquisitez en el aire hoy, y decidí buscar la paz y el silencio de una plaza en horas de la siesta al salir del trabajo.
Compré un envase chico de comida, puse un poco de ensalada de zanahoria, un trozo de tarta de tres colores (una capa de espinaca, una de puré de zapallo, y una de puré de papa con queso)y una croqueta grande de roquefort; por primera vez en mucho tiempo no puse carne y no la extrañé (a la carne), tomé agua saborizada de pera, y de postre mi bombón favorito de Bonafide.
Me acomodé a la sombra de un arbol, y luego de comer, arreglé mi mochila de almohada, saqué mi celular, seleccioné mi MP3, y poco a poco fuí cayendo en la cuenta, de que nadie me esperaba en casa. Que a nadie le importaba la hora de mi llegada y de que estaba librada a mi propia suerte.
Quise cuestionarme preguntandomé si eso me agradaba, y curiosamente, el sentirme tan libre me asustó un poco.
Supe que sería ridículo llamar a alguna amiga para decirle que sentía algo extraño de estar allí sola, que sentía el alma demasiado vacía y no sabía como llenarla.
Asíque opté por tomar coraje, respirar hondo, y aplacar todo eso que sentía poniendo la mente en blanco y dejandome llevar por la música.
Vendrán sentimientos peores? Que me espera ahora?
Despacio por la cornisa, me dije. Un paso a la vez, un día a la vez.
Hoy, lo pasé bonito en la plaza, y lo único que tengo en mente es regresar a casa y descansar.
Mañana será otro día.
besotes a todas!
Cuando te escuché, se me vino a la mente el hundimiento del "Costa Concordia".
Así tal cual vivo cada día y tus palabras. No voy a ser el capitán que huye del barco, simplemente veré desde la costa, como muere de a poco un coloso.
Que parecía invencible dicen, que vos te jugaste hasta la última ficha y yo también, y... a veces pasa que no sale el número y lo perdemos todo.
No atino a moverme de mi sitio ni emitir discurso alguno, ésta vez no tengo ganas.
Dejo que las olas se lleven la basura que pueda haber dejado semejante estructura.
Semejante sí, porque supo ser muy grande y sólida. Y ahora sólo quedan restos que ni siquiera me importan.
Ya no puedo seguir pagando el precio de tu "haber estado ahí cuando más te necesité", se supone que lo hiciste desinteresadamente, y me has pasado factura desde aquella vez.
Estoy agotada de soportar el peso de las apariencias, sólo por no enfrentar una verdad.
Y me vuelven las imágenes del barco, puro lujo y diversión y terminó todo arruinado.
"Me has traicionado" has dicho. Y fué como una bofetada en plena calle.
Yo misma me he traicionado, te respondí.
Y no hay marcha atrás.
El silencio se adueñó de las dos. Me miraste y mis ojos te devolvieron todas las dudas envueltas en papel celofán.
Yo ya no tenía ganas de nuestro té de medianoche, ni vos tuviste ganas de ver tele ésta vez.
"Ya no te quiero molestar" dijiste.
Bajé la mirada y no dije nada. No había nada para decir.
Si lloraste en silencio no lo sé. Porque yo sí lo hice.
Me lastimé el alma tratando de salvar éste barco, pero Dios pudo más y lo destruyó.
No sé si fué mi culpa o quizá fué tuya. Yo creo que de las dos.
Me pregunto, si haré las cosas de diferente manera la próxima vez. Y no lo sé.
Hoy, miré a mi costado cuando me desperté, y no estabas. Se me cruzaron mil imagenes por la cabeza, pero sentí que quería protegerte de éste naufragio.
Quise mandarte un mensaje de texto para saber como estabas y me contuve. No te lo mandé nada, es mejor así pensé.
Estoy segura que querés preguntarme si vamos al super a la tarde, pero tampoco vas a hacerlo.
Y matar las pequeñas cosas duele más que la separación misma.
y ya no daremos caminatas largas charlando de todo y de nada; ya no iremos a tomar café al bar de fer; ni tampoco voy a ir a buscarte a la salida de tu trabajo, para irnos juntas.
Voy a devolverte el anillo que elejiste para mí aquella tarde, y seguramente vas a querer las cosas que me has prestado.
Seguirás viviendo, y yo también, estoy segura.
Va a estar todo bien, dentro de un tiempo. Acordate que la vida sigue, y no hay tiempo para lamentos.
Miremos para adelante, ya vendrán tiempos mejores. Y si alguna vez me necesitás, sabé que podés contar conmigo. Porque soy, por encima de todo, tu mejor y más leal amiga.
besotes a todas!
Estuve con mi sobri, ésta peke ha conseguido ganarme el corazón.
Yo nunca sentí ni media afinidad con los niños, ni imaginé nunca revolcarme en el pasto de una plaza ni chorrearme con helado de dulce de leche mis pantalones.
Ahora estoy sumergida en un mundo de acuarelas de colores, que son su preferencia, y buscando libros de cuentos que puedan gustarle, adoro sentarme con ella a mi lado y leerle cuentos de princesas o de animales que se pierden en los bosques.
Jugamos a "Simon dice... una mano en la cintura y otra en la cabeza, luego una mano en la rodilla y otra en la espalda... después, una mano en la cola y la otra en el piso, y así sucesivamente..." Las poses que hace me dan mucha risa, a la vez que descubro el sonido de mi propia felicidad.
Y estoy encontrando una parte de mí que no conocía, que estaba muy escondida dentro mío.
Cuando me abraza y me pide que le ayude a juntar sus juguetes me desarma, cuando se cae en la plaza y llora a moco tendido, yo sufro más que ella. Y me vuelvo loca inventando juegos nuevos para distraerla y que olvide sus raspones.
El cuento de Peter pan que le regalé éste finde lo disfrutamos a mares, y luego mi amiga me enseñó a bañarla.
Hicimos un verdadero despelote con el agua, terminé bañada a la par que ella y fuí feliz.
Soy una persona bastante simple me he dado cuenta, con que poco la paso bien.
Mi amiga me dijo algo que me dejó helada, yo no podía creer que se le hubiera ocurrido decirme una cosa así.
Ella dijo:
- Serías una mamá estupenda, que lástima que nunca quisiste tener hijos, sos muy graciosa,los niños se rien mucho con vos; pensalo bien si no querés tener un hijito... me parece que te estás equivocando...
Yo tenía piedritas en la mano, que ibamos juntando con mi sobri para armar una cuevita para unos gusanitos que habíamos encontrado en su jardín, y de repente las solté todas y las dejé caer al piso.
Me costó tragar al escuchar eso, por poco más y tengo que sentarme.
Fué fuerte. Que mi amiga que me conoce de toda la vida me diga eso, fué muy fuerte.
Mi sobri se colgaba de mi cuello, a los gritos para que armaramos lo que habíamos planeado, y yo no podía ni siquiera reaccionar.
Quiero acompañarla mañana a las 8 a su primer día de clases, y aunque tenga que desayunar con el chofer del colectivo de tan temprano que salga de casa, ahí voy a estar.
Voy a llevar la cámara obvio y a sacarle fotos a montones, y después me iré a trabajar.
Se supone que no tengo paciencia para los niños, y sin embargo paso horas disfrutando las peripecias de la vida de la pequeña Zoé.
Me voy a mi casa con el alma rebozante de ternura y las ganas de no dejarla nunca.
Algo muy extraño me sucede con ella... no sé que es.
Pero quiero que si algún día a mí me pasa algo, sea ella la dueña de todas mis cosas incluyendo mi casa y todo lo que yo tengo.
(Esto nunca lo he dicho en voz alta, pero lo vengo pensando desde hace tiempo ya)
Voy a protegerla de cualquier cosa que pueda lastimarla, y juro que soy capaz de empeñar mi vida en eso.
He prometido enseñarle a hacer aviones de papel el próximo finde, ella prometió contarme por teléfono durante la semana como marcha nuestra granja de gusanitos, porque todavía no les hemos puesto nombres, tarea que quedó pendiente... ésto si el cole no la agota demasiado claro está.
En fín, ya tengo el nombre de uno de los bichitos: "Copérnico" (sin ánimo de ofender al astrónomo)
Veremos lo que pasa mañana...
Besotes a todas!
Escucho mis silencios y mi voz raspa cuando sale. Doble discurso, doble mirada.
Mi sitio en tus planes no figura, no voy a morir de recuerdos por tu culpa. Me has liberado de ilusiones, me has matado los intentos.
Cuatro veces, sólo cuatro. Nada de nada.
Los mismos lugares, las mismas horas; y no es lo que quiero, porque yo te quiero, a vos te quiero.
Deambulan las preguntas y los porqués casi a ciegas, y sigo sin decir nada.
Ojalá algún día pueda sacarlos sin miedo. Sin sentir que si los pronuncio te ahuyento.
Porque podés lo que quieras conmigo y no te das cuenta, porque me ahogo en mensajes perdidos y las letras me caminan como insectos por el cuerpo y no las escribo.
Como el goteo de una canilla me persigue tu nombre, y ya no importa la hora ni importa el momento. Está ahí. Y me recorre toda por los cuatro costados.
Y en el super, y en el cine,y en la mesa. Y en la mañana y en la tarde y en la noche...
Y a viva voz, y en silencio.
Si miro ya no miro, sino que te pienso.
Atravieso objetos y llego al horizonte con tal de alcanzarte, pero la magia no es mi fuerte y nunca te consigo.
Rondas enteras dedicadas a pensarte. Noches de arpillera contandole a extraños lo que te diría, infinitos mundos imaginando tus respuestas.
No tengo nada y me conformo.
Sos como la historia de un viejo país que te relata un libro, nunca sabemos si es cierta, pero queremos creerla.
Será cierto que existís? O capaz que todo fué un sueño, en donde la belleza se transformó en mujer y se sentó a mi lado.
Sigo esperando que alguien me despierte porque podría soñarte toda la vida.
Podría soñarte... perderme, buscarte...
Besotes a todas!